Érase una vez había una chica muy perdida. Su pasión por comunicar siempre la acompañó no tanto la seguridad en sí misma.

¡Si, si, esa soy yo!

La pasión por conocer historias

Estudié Periodismo porque siempre me había interesado las historias de los demás, pero de una forma sana. La curiosidad que me generaba el hecho de entrevistar a personas con historias tan diferentes me hizo pensar que estaba en el lugar correcto, y en realidad lo estaba pero no alienada con el verdadero valor de servicio y de ayuda a los demás que es el propósito de cualquier persona se dedique al ámbito que se dedique.

Si trabaje en redacciones, mal remunerada y lo veía como algo normal, que formaba parte de este sistema que nos había alimentado con toda su artillería de conocimiento para después dejarnos que ese mismo sistema nos exprimiera y nos apartara del propósito principal por el que en realidad estudiamos la carrera.

Seguí intentándolo en medios, empresas y nada parecía satisfacer ese propósito principal por el que había estudiado que era el de ayudar a los demás con la comunicación. Gestionaba con efectividad  las redes sociales, hacía muchas entrevistas a personas con historias apasionantes pero mi sentimiento era de que podía hacer más con menos y en las empresas estaba haciendo mucho pero no impactaba en las personas como yo quería.

La crisis económica explotó

La crisis económica estalló y ya fue una excusa más para seguir yendo en piloto automático sin pararme a pensar en qué punto estaba de mi vida personal y profesional y de qué forma quería crecer yo y hacer crecer a los demás.

Me daba cuenta que cualquier excusa era buena para seguir atrasando mis sueños y encontrar la verdadera misión que me hiciera crecer como profesional y como persona.

Tuvieron que pasar muchas crisis y muchas quejas por mi parte para darme cuenta que YO no era la víctimas y que siempre está en nuestras manos cambiar la situación en la que nos encontramos. Creer en nosotras es fundamental y poco a poco fue lo que empecé a practicar.

Una buena comunicación empieza por conocerse bien a una misma, para de esta forma, ofrecer unos valores de marca honestos y coherentes con lo que TÚ eres. Y eso fue lo que empecé a hacer.

Tras mucha experiencia entrevistando a personas y conociendo su historia me he dado cuenta que las buenas historias comienzan con un buen titular y ese titular tiene que ser aquel que resuma tus valores y aquello que te hace única. Y aquí comenzó el camino hacia el apasionante mundo de la marca personal.

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